domingo, 19 de octubre de 2014

Jessica y su papá en Chile

Escribo estas líneas queriendo completar lo que mi querido primo cuenta de nuestra breve visita a Chile. También van algunas fotos para ilustrar lo que voy contando.

Llegamos a Santiago el domingo 3 de agosto a las 06:30 h. El día estaba nublado, amenazando lluvia, pero no hacía mucho frío. En mi interior sentía una cierta angustia pensando en el tiempo que nos tocaría durante nuestra corta estadía.

Cuando el transporte nos dejó en la puerta de mi hermanita y mi super cuñado Yoyo a eso de la ocho de la mañana, estaban empezando a caer algunas gotas. Como era temprano y día domingo pillamos a los dueños de casa todavía en pijama, pero igual nos recibieron con los brazos abiertos y después de los saludos nos invitaron a descansar de nuestro largo viaje aéreo. Mientras dormíamos un  par de horas estuvo lloviendo y a partir de ese momento el clima se portó ideal para nosotros; puro Sol y días tibios. Solo algunas noches estuvieron algo frías, especialmente en Vicuña y la que ‘‘sufrimos’’ en Papudo.

El mismo día de nuestro arribo por la tarde nos juntamos con la familia Osorio-Bórquez donde mi sobrina Vanessa. El encuentro fue muy agradable y los encontramos gusto a poco, por eso quedamos de juntarnos nuevamente al domingo siguiente.

Con la familia Osorio Bórquez

El día lunes hicimos algunas compras y cambiamos divisas y por la tarde vino a vernos mi prima Viviana y con ella salimos a buscar un ‘‘chip’’ para el celular de Jessica y un celular barato para mí. La Vivi y Jessica se quisieron a primera vista, lo que me alegró inmensamente.

Jessica y su tía Viviana

El martes a la una de la tarde tomamos el bus para Vicuña. El paisaje era completamente nuevo para mi hija y mientras pasábamos por diversos lugares yo le iba relatando cosas de mi infancia e informándole sobre nustra familia. Evidentemente que en el cruce de Puyayi subieron al bus los vendedores de dulces de La Ligua. Creo que ellos deben estar esperando que yo vaya viajando porque soy cliente fijo y se bajan del bus con el canasto casi vacío.

La piedra de Las Chilcas no se cae

Llegamos ya de noche a Vicuña donde nos recibió mi otro cuñado, Pepe y casi toda su familia. Igualmente fue una acogida llena de cariño. Faltaba solo el esposo de mi sobrina Paulina, quien se encontraba en el norte grande por razones de trabajo. Al mismo tiempo Paulina se encontraba presente pero en cama, en reposo absoluto obligado ya que estaba a solo días de dar a luz y su embarazo fue complicado. Jessica y yo partimos de Vicuña el viernes por la noche y el sábado por la noche tuvieron que llevar a Paulina de urgencia a La Serena.  Las noticias recientes que tengo son que al bebé tuvieron que intervenirlo, pero ya está de alta en su casa. Por esta razón encontré que las atenciones de que fuimos objeto merecen especial mención: Lorena, la señora del Pepe nos anduvo paseando en auto durante dos días, de los tres que pasamos en su casa. El miércoles nos llevó a pasear por La Serena y Coquimbo y el viernes nos hizo visitar la industria pisquera Capel, Monte Grande y Pisco Elqui. 
 
Patio de la casa de Vicuña

Cuando nos recibieron en  Vicuña
 
La familia del Pepe y Lorena, Vicuña

Al interior del valle, más allá de Pisco Elqui

En Monte Grande
 
Durante el día jueves mi amigo Cristián Valenzuela, ex-alumno de mi señora de cuando ella era profesora de Historia y Geografía en el Liceo de Vicuña, nos pasó a buscar para visitar el observatorio solar y el observatorio astronómico del Pangue, donde él trabaja como administrador, socio y animador tanto para simples turistas curiosos como para aficionados serios. Al atardecer fuimos a visitar otros familiares de mi señora.

Telescopio solar
 
Protuberancia solar

Así se nos pasó como un relámpago el tiempo en Vicuña, corto pero lindo y para qué hablar del clima, puro Sol y hasta calor. En Pisco Elqui parecía pleno verano.

El faro de La Serena
 
En Caleta San Pedro
 
  
Apreciando el paisaje en Coquimbo
 
Volvimos a Santiago de madrugada, descansamos unas horas y mi amigo Elías Ruiz pasó a buscarnos al mediodía  para ir al observatorio de Pochoco de la ACHAYA, la Asociación Chilena de Astronomía y Astronáutica de la cual soy socio honorario desde hace bastante tiempo. Con Jessica fuimos objeto de atenciones y muestras de cariño, mis amigos siguen como siempre y cada vez que voy a Chile me reciben como al hijo pródigo. Esta vez hasta me felicitaron por mi hija que se puso a hablar con ellos en inglés, francés y algo de castellano. Recibí los piropos hacia ella con humildad, porque creo que tengo pocos méritos por sus cualidades.
 
En Cerro Pochoco, observatorio de la ACHAYA

Al otro día de la visita a la ACHAYA nos fuimos con don Topa en su auto a recorrer otros lugares. Aquí hago un salto en mi relato porque el mopri ya los tiene informados con su magistral artículo.
 
Me queda que contar que el jueves antes de retornar a Montreal fuimos al cerro San Cristóbal. Pasamos por el zoológico y subimos hasta la cumbre en funicular. A Jessica le gustó mucho la experiencia y sacamos bastantes fotos de animales y paisajes.

En el Zoológico

En la cumbre del San Cristóbal

Por la tarde nos fueron a ver la Vivi con el Mauri. Jessica y el Mauri conversaron en inglés y al parecer se entendieron bastante bien.

El viernes preparamos las maletas, almorzamos con alcachofas, que nos gustan mucho y esas estaban especialmente ricas. Así nos despedimos de nuestra amada familia y con un nudito en la garganta nos fuimos al aeropuerto esperando volver pronto. Mis hijos canadienses pueden tener la doble nacionalidad y ahora que Jessica conoce mejor sus raíces chilenas está dispuesta a realizar las diligencias en el consulado para obtener la ciudadanía y llegar a su nueva patria cuando quiera a visitar su famila paterna que la acogió con tanto cariño. Ella y yo quedamos profundamente agradecidos por todas las atenciones recibidas.

Un abrazo para todos.

Don Peyo

Bonus track
Casablanca, la prima Keka, Alejandro y la tía Rochy

 Almendros en flor

Donde Keka y Alejandro
 
 En Casablanca

 La tía Rochi y Jessica