miércoles, 7 de diciembre de 2011

Encuentro seráfico

Les cuento algo del encuentro que realizamos a fines de octubre, cuando nos reunimos en La Serena parte de los antiguos ( unos más que otros ) seminaristas que estudiamos en el Seminario Franciscano de la Pampa.

Todo comenzó con una alegre invitación para realizar un encuentro de ex seminaristas de parte de los entusiastas compañeros que aún viven en La Serena. Sergio Pérez, Guido Meneses, Eleazar Figueroa, Américo Castillo, Moisés Carrasco y Rodomiro Osorio. Sin olvidar mencionar al inefable Miguel Zuleta...

La idea era congregar la mayor cantidad de ex seminaristas posible con el propósito de juntarnos a conversar de los alegres tiempos pasados y poder compartir la mesa franciscana después de una solemne misa cantada en latín. Por supuesto que se consideraron otras actividades, como visitar nuestro antiguo hogar de La Pampa y la tradicional romería al camposanto para honrar la tumba de nuestros queridos maestros y compañeros fallecidos. Sin embargo no todo se pudo concretar por lo que esperamos que sí suceda en un próximo encuentro.

El día sábado 29 por la noche paulatinamente nos empezamos a reunir para luego asistir a misa en nuestra querida iglesia de San Francisco y posteriormente como antes de toda celebración importante, "la previa" era insoslayable, por lo que nuestros pasos se encaminaron a un restaurante ubicado a un costado de la plazoleta frente a la iglesia. Allí departimos gratos momentos de conversación alrededor de algo para picar y uno que otro bebestible, mientras "los jefes" nos entregaban los datos y coordinación para salir temprano rumbo a Algarrobito, en cuya iglesia entonaríamos los cantos gregorianos al mando del maestro Sergio Pérez.

Por favor, nótese como Miguel Zuleta se esmera en atender a los presentes. Y eso era solo una pequeña muestra de lo que sería al día siguiente en Altovalsol.

Antes de la solemne misa nos inmortalizamos por supuesto frente a la iglesia de Algarrobito.



Parece que el Salve Regina es nuestro fuerte. Es el que mejor nos sale...

Así como hay que alimentar el espíritu, también hay que restaurar el cuerpo y para eso nada mejor que allegarse a "El Mesón Franciscano de don Miguel" atendido por su propio dueño, allá en Altovalsol.


El dueño y chef de "El Mesón Franciscano" Miguel Zuleta, secundado por su asistente Guido Meneses. Aquí los vemos sirviéndole un caldito a nuestro querido Eduardo González.

Al final, después de los abrazos y buenos deseos los presentes se fueron retirando quedando algunos rezagados deseando que ese momento mágico no hubiese terminado y con la esperanza que nos volvamos a reencontrar si Dios así lo permite el próximo año.

Escrito por Jorge Acuña Castillo