Salú !!!
Jorge
Si la memoria no me engaña, este festival tuvo lugar el verano de 1971 en el parque del Río Claro, hermoso lugar que contaba con un gran escenario y asientos para varios centenares de personas, además de instalaciones de recreación tales como juegos para niños y un embarcadero para invitar a los turistas a dar un paseo sobre el río que en esa parte era amplio y tranquilo. Las barcas podían acomodar por lo menos diez pasajeros y con ocasión del festival fueron bautizadas y decoradas con el nombre de las canciones o de los conjuntos participantes.
La fórmula del festival fue bastante original y no se ha repetido nunca más, que yo sepa, en ningún otro festival de prestigio. Los compositores debían presentar cuantas obras quisieran de las cuales serían seleccionadas las diez mejores escogidas por un jurado y por votación del público auditor de las radios regionales. Cada canción sería defendida por un conjunto o artista profesional y un aficionado, obedeciendo a la tendencia de la época de la formación de numerosos nuevos grupos. El criterio para definir quién era profesional era haber realizado la grabación comercial de un disco
Quienes organizaron el evento fueron
Como Voces de América era ya bastante conocido, pero no tenía disco grabado, tuvo que ser aceptado, no sin cierta resistencia, como conjunto aficionado
.
Lo otro que causó algunas incomodidades fue el hecho de que yo presenté tres canciones: "Canto a
Hasta aquí la cosa iba bien y todos parecían contentos, pero entonces surgió un gran pero: Arauco Soberano salía primero de lejos en todas las votaciones populares y encuestas. Francamente creo, y no fui el único en pensarlo, que hubo confabulación para impedir el triunfo de mi canción por razones políticas. Resulta que poco antes habíamos tenido una conversación un poco áspera con René Largo que era un fiel militante del Partido Comunista, y como nosotros no nos "casábamos" con ninguna ideología partidista, sin dejar de ser comprometidos con los ideales progresistas de justicia social, quedamos como "en capilla" para consideraciones futuras.
Entonces se produjo una maniobra que paso a describir sin calificar, para ser lo más objetivo posible.
Como se suponía que nosotros éramos los aficionados, mis canciones debían ser defendidas por dos conjuntos profesionales. Canta, Guitarra, Canta le fue entregada si mal no recuerdo, a "Los de las Condes" y Arauco Soberano a un cuarteto bastante bueno de Talca cuyo nombre no recuerdo, porque después de esa ocasión no se mantuvo unido por mucho tiempo. Tuve un encuentro con su director una semana antes de la apertura del festival y le entregué hasta las partituras de mi armonización. Quedó super entusiasmado lo mismo que nosotros que escuchábamos y leíamos las encuestas que daban mi canción ganadora "de aquí a Penco".
Pero se produjo algo muy extraño: un día o dos a lo más, antes de empezar el concurso me llamó René para decirme que había decidido quitarle Arauco Soberano al grupo de Talca y que yo debía entregárselo a un dúo mapuche que él había escogido. A pesar de mis protestas y la furia del otro conjunto no me dejó alternativa, era sí o sí, de lo contrario nos íbamos pa' la casa.
Traté como pude de arreglar a la carrera mi canción para los dos amigos mapuches que se sentían honrados de poder participar en el festival, sin conocer los entretelones de la situación. Sin resentimiento digo con pena que estos amigos carecían de voces y de manejo de los instrumentos como para competir con los demás profesionales, entre los que se encontraban Pedro Messone, Patricio Mans, Rolando Alarcón y otros de esa envergadura.
La canción fue finalmente eliminada no sin crujidera de dientes. Un día Pedro Messone comentó delante de René y otros participantes: "¿Bueno y quiénes son los profesionales en esa canción?". René tragó saliva, pero no tragó el alcance hecho por Pedro Messone y anduvo amurrado con nosotros el resto del festival, que duró como una semana.
Después, como de ''yapa'' tuve un percance con Margot Loyola, que era muy amiga y correligionaria de René y que presidía el jurado conjuntamente con Elisa Gayán, en ese tiempo Decano de
Doña Margot quedó muy ofuscada cuando le pregunté la razón de la eliminación de Arauco Soberano. El diálogo fue más o menos así:
- "Señora Margot, sin pretender discutir su decisión, ¿me podría decir por qué fue eliminada la canción Arauco Soberano?"
- "Porque el Choique Purún no es así, éste está mal hecho".
- "Pero yo NO quise componer un Choique Purún, sino una simple canción dedicada al pueblo mapuche".
-"¡Ah, usted es el autor, no tengo por qué darle explicaciones a nadie de las decisiones del jurado!".
La verdad es que yo solo deseaba conocer una buena razón, para tener un argumento menos doloroso que el que me daban mis compañeros de conjunto que decían: "nos estafaron". Pero como la cosa se estaba poniendo medio pesada para los organizadores y el jurado que empezaba a ser cuestionado, no se atrevieron a ir más lejos y fue así como ''Canta, Guitarra, Canta'' ganó limpiamente el tercer premio.
Me da pesar ponerme a comentar este hecho, pero según otros participantes y amigos, mis dos canciones comparadas con las otras seleccionadas, eran merecedoras del primer premio. Según las malas lenguas de esa época, el inconveniente fue no estar en el ''buen partido político''. De todos modos me quedó la satisfacción de haber competido con los mejores de ese tiempo y quedar bien clasificado. El festival es un bello recuerdo y Voces de América un hito en mi vida. Hoy tengo el orgullo de ver mi Arauco Soberano convertido en Cantata y premiado por el Consejo de Artes del Canadá, ocupando un lugar oficial en
Hace bastante tiempo que no compongo, por estar ocupado en otros menesteres, pero me estoy haciendo el ánimo para rescatar algunas viejas ideas y llevar al papel otras nuevas, que después irán a un CD aunque sea doméstico, para legar mi pensamiento y sentir musical a mi descendencia.
Ojalá les guste y me recuerden con cierto orgullo.
Escrito por don Yope
No le he dado el crédito suficiente a mi primita Mariam Boniche Castillo, por haber descubierto para qué servía el dichoso pájaro de metal. Como pueden ver en la foto está clarito su uso. En este caso parece que es para un tecito con limón. Debo confesarles que intenté hacer lo que sale en la foto, pero por más esfuerzo y maña que le puse no logré hacer que el pajarín "cantara" unas gotas de limón decentes, así que decidí seguir exprimiendo a la manera antigua no más, o sea apretándolo con la mano y a capella. El pájaro quedará de adorno o cachureo como dice mi doña... 
Toda vez que escucho hablar de Viña del Mar me viene la imagen del Maro a la memoria. Y es curioso, no tuve una relación de grandes conocidos, ni menos de amigos, con él. Siempre fue distante, como le cabía ser a una relación de primos que se ven tarde, mal y nunca. Por otro lado, cuando los tíos me hospedaban en ese departamento que tenía una vista absolutamente maravillosa del Pacífico. Ahora que lo pienso bien, mi sitio aquí en Laguna Verde y desde el cual estoy escribiendo, pareciera estar a la misma altura que el departamento de mi linda tía Rochy y de mi querido tío Mario…

Yo entendía que estaba invadiendo la vida de Maro, por lo tanto trataba de ser invisible, para no interferir en su cotidiano de ir a visitar amigos del mismo edificio, salir a dar sus vueltas, encontrarse con su gente en la noche, en fin, nada que lo pudiese incomodar con mi visita. Pienso que la tía Rochy entendía mi actitud, ya que de noche organizaba esos carteados inolvidables a tres, ellos dos y yo ( nunca voy a olvidar que las fichas eran del mismísimo casino de Viña del Mar, que cosa fina !!!), a los cuales llegó, más de una vez, otro querido “tío”, don René Ordenes, del cual recordaré siempre su pelo ondulado y su eterna sonrisa de picaflor y chicha fresca ! Fue, para mí, la encarnación del “bon-vivant” y merece un relato por separado!
Ahora, una pregunta obligada: donde andaba doña Keka, que la veía tan re poco? Bien, la recuerdo entrando y saliendo con un cabro pintoso, alto y de ojos claros, de origen alemán, que a la tía Rochy le decía Tante, tía en alemán. Y ya que este blog es para contar la firme y ser franco, encontraba a este cabro súper simpático, pintoso y buena onda, pero mucha arena para el camión (frase usada por los brasileros, que quiere dar a entender que la pareja lo sobrepasa en algo o en todo, ya sea simpatía, belleza, inteligencia, habilidad, etc,etc,etc...) como que no daba el ancho, me entienden ustedes?
Disculpen, vuelvo al tema.
Nunca quise intervenir en la vida de Maro con mis visitas. Confieso que me sentía complicado por invadir sus espacios. Probablemente no lo hacía sentir cómodo una visita no planificada, ajena a su día a día y muy probablemente a sus intereses.
Marito Andrés le hace a la música, por lo que leo ahora. Pues bien, han de saber ustedes que una bella tarde de verano, cuando bajé del edificio viñamarino para encontrarme con Isabel, hoy mi cuñada, hermana de mi amado y admirado don Yoyo (sus tíos vivían cerca, alguien recuerda?) encontré a Maro con sus amigos, entonando una canción de los Beatles, Nowhere man, que cada vez que la escucho me trae la imagen de Maro, de camisa y chaleco, impecablemente vestido, su pelo peinadísimo ( a la gomina?), parado de pierna apoyada en un banco en donde estaban sentados sus amigos, que hacían un coro perfecto. No recuerdo otra vez a Maro cantando, ni sabía hasta ese momento que era así de afinado. Tocaba guitarra? No recuerdo. Solo sé que tenía una linda radio Zenith en su pieza, que parecía radio de campaña militar. Un sueño que hasta el día de de hoy busco en los persas…



Quiero que sepas que mi padre, don Pedro Segundo Bórquez Alfaro lloró a gritos tu partida. Tan grande fue su dolor que mi madre me contó que no pudo consolarlo, llegando a la deseperación. No sé si alguien más sabe de esta historia. Mi padre lloraba a los gritos paseándose sin rumbo por el patio de su casa de la Nuevo Amanecer. Era tanto su llanto y tan altos sus gritos, que llegó el vecino Carlos a preguntar “que estaba pasando con don Pedro…”.
Un día mi padre me confesó que jamás sintió dolor tan inmenso, pues se ponía en el lugar de Rochy y Mario, personas que siempre adoró y admiró, y decía que no habría tenido temple para soportar la ida de un hijo. Y debo acotar: mi viejo era gallo duro…

Nos haces falta, Marito!
Escrito por Jaime Bórquez