Ayer, por circunstancias de la vida tuvimos la oportunidad y el privilegio de conocer a Ana Belén y Víctor Manuel durante la visita que hicieron al "Parque por la Paz" ex Villa Grimaldi. Para los que no lo saben, ese lugar fué un centro de detención y tortura durante la dictadura. En ese sitio fue visto por última vez mi cuñado y ex alumno del Buen Pastor Juan Hernández Zazpe, detenido desaparecido. Ana Belén, cuyo nombre real es María del Pilar Cuesta Acosta, aparte de ser una gran artista, es una mujer "de aquellas", inteligente, simpática, sensible y acogedora. Desde ya me declaro su leal súbdito y me rindo a sus pies. Este registro fotográfico indudablemente pasará a incrementar mi vasta"egoteca". 

Estación de ferrocarriles de Parral
Soy re malo para recordar fechas y los números no van mucho conmigo. Pero esto que voy a contar sucedió algún tiempo antes de que el abuelito David nos dejara. Me vino a la memoria durante un chateo con don Topa, haciendo recuerdos de nuestro querido abuelo y las historias de El Nacional. Tanto don Topa como yo pasamos tiempos en ese negocio que tenia don David con los tíos Sergio y Jorge. Éramos los “gomas”, una especie de júnior para todo servicio, desde ir al banco a lavar loza, desde pinche de cocina a vendedores, de verdad hacíamos de todo. En este bazar se vendía y compraba prácticamente de todo, desde agujas para victrolas (sí, de esas de dar cuerda, que tocaban discos de 78 rpm…) hasta mantas de castilla, sombreros, ternos, violines, maquinas de coser, lanzaderas, guitarras, relojes, bandoneones, lapiceras y quien sabe cuantas cosas más..
Un día alguien vino a ofrecerle justamente una lapicera Parker al abuelo. Debe haber estado a buen precio, ya que acabó comprándola. No pasó mucho tiempo de esa compra cuando aparecieron los “tiras” en el negocio, diciendo que esa lapicera era robada, por lo tanto el abuelo seria acusado de receptador. Esto hizo que don David, que era extremadamente temeroso de la ley, quedase en estado de shock total.
El abuelito comenzó a transmitir en todas las bandas, decía que se lo llevarían preso y cada vez que alguien golpeaba la puerta o a veces sin razón alguna, decía "me vienen a buscar, me van a llevar preso"... Para mí era un tormento verlo así, que en mi mentalidad de cabro chico solo atinaba a decirle "no abuelito, no le va a pasar nada"… Otra cosa que recordé ahora nítidamente es verlo en el living paseándose de un lado a otro, en un moto-continuo, balbuceando algo sobre de prisión, cárcel, tribunales y cosas por el estilo. A esa altura el abuelo ya no estaba más viviendo la realidad, uno le podía decir cualquier cosa, llamarlo a comer o pedirle el sombrero, él no estaba ni allí, literalmente.

Una mañana temprano el abuelito me despertó, se sentó al borde de mi cama, en la pieza que compartíamos con el Peyo, al lado del baño, y me dijo: Jaimito, yo me voy a ir, así que quería darle este reloj de regalo. Recuerdo que le dije, inocentemente, pa donde se va a ir abuelito, yo voy con usted... Ahí me agarró el brazo, se sacó el reloj de su pulso y me puso un Technos plateado, con pulsera de esas que se estiran, en mi muñeca. Le dije, no, abuelito, es suyo, y recuerdo que él me dijo algo así como, allá no lo voy a poder usar... Pienso que seguía con ese asunto de ser preso, no creo que haya estado pensando en la muerte.No se cuantos días pasaron, uno, dos, cinco. Uno de esos días el tío Sergio comenzó a repetir la frasecita de que "alguien le robó el reloj a mi padre"...
Yo le habia contado de esto a mi viejo y a mi mamy, que ya estaban bien asustados con el comportamiento del abuelito. Ahí recuerdo que el tío Sergio, que ya me había visto con el reloj del abuelito, comenzó a presionar a mi viejo con que yo debería devolver el reloj. A todo esto quiero dejar bien claro que don David ya no estaba muy firme en sus cinco sentidos y que, reloj más reloj menos, no seria esa la diferencia entre estar mejor o peor de su salud mental. El tío Sergio se puso pesado con el asunto, tanto así que un día mi viejo no aguantó más el verso repetido y le paró los carros. Le dijo con voz fuerte y golpeada : " don David le regaló el reloj al niño. Si quieres que él te devuelva el bendito reloj no hay problema alguno, ,así que vamos a parar con este asunto al tiro". Mi viejo tenia harta paciencia, se comía el buey por horas, pero cuando se le paraba la pluma, habia que salir corriendo…. Recuerdo la cara de don Sergio blanca como papel, los ojos bien abiertos y sin atinar una respuesta. Dígase de pasadita que mi viejo nunca “fumó” mucho al tío Sergio...
Recuerdo claro como el agua, que esa noche mi viejo vino a mi pieza. Se sentó en una silla, puso los codos en las rodillas y las manos sujetaban su cara, en la cual sus ojos idos mostraban una pena inmensa. Comenzó a mover las piernas y yo pensé que él estaba temblando y a punto de explotar. No aguanté y me puse a llorar. Le dije "papito, no se ponga asi, no quiero verlo con pena "... Ahi él percibió que yo estaba con los nervios pa las calendas con toda esa tremenda historia y me tranquilizó haciéndome cariño. Le dije que le entregara al tiro el reloj a don Gioser, que para mi era un regalo del abuelito pero como estaba medio trastornado seguramente no era para regalármelo.
La cuestión es que le pasé el reloj a mi padre y no se si fue en ese día o en otro, mi viejo le entregó el reloj al tío Sergio, sin antes decirle unas cuantas verdades. El tío sintió que venia un tsunami de proporciones continentales, le cayó la ficha de que se le había pasado la mano en sus comentarios sobre la novela del reloj y yo, asi que le dijo a mi padre: "cabrito ( asi se trataban...) no, no, no, déjalo con Jaimito no mah"....
Y ese reloj me acompañó por gran parte de mi juventud, incluso viajó conmigo por el mundo. Lo tuve hasta inicio de los 90, cuando teníamos la operadora de turismo Access, en un pasaje de la calle San Antonio con Huérfanos. El Technos tenia dos novedades tecnológicas de esos viejos tiempos, se daba cuerda solo y su eje volante estaba montado en una pieza llamada Incablock, patentada por la marca Technos. Ese sistema impedía que el eje volante se quebrase o parase de funcionar por golpes o caídas del reloj. Recordemos que antes los relojes tenían cuerda, manecillas, engranajes mil, diminutos rubíes en su interior, no eran todos a prueba de agua ni mucho menos usaban pilas o eran multi-funcionales, como hoy, que tienen barómetro, brújula, termómetro, altimetro y otras gracias…
Los actos culturales con sabor político estaban de moda. Los organizadores de eventos musicales andaban buscando intérpretes de calidad y Voces de América, lo digo sin vanidad, tenía los méritos necesarios para presentarse donde fuese importante hacerlo.
Mis composiciones tenían una clara posición de compromiso con la justicia social, sin embargo nunca acepté abanderarme con ningún partido político, para no perder la sagrada libertad de expresión que siempre he defendido con mucho celo.
Voces de América con Raúl Matas en Televisión Nacional
Nuestro prestigio como conjunto nos valió ser invitados por Televisión Nacional al programa de Raúl Matas, ese que se anunciaba como "el último cigarrillo y el último café". También estuvimos en radio Cooperativa Vitalicia, en un programa en vivo desde el Cine-teatro Auditorium; el mismo donde se hacía "Radiotanda" y donde mi papá me había llevado varias veces a ver la película Fantasía. Además estuvimos varias veces en la Peña Chile Ríe y Canta, propiedad de René Largo Farías, más tarde asesinado misteriosamente en México (¿Otra víctima de la "Operación Cóndor"?). Así mismo actuamos en el canal 9 de la Universidad de Chile, en la emisión Chile Ríe y Canta. Todo esto nos hizo populares como conjunto y como personas, lo que significó estar en la mira de los peridistas y del público. Con ello nuestra vida privada se vió afectada y confieso que no me gustó nada ese aspecto de la popularidad. Varias veces fui abordado en las calles de Santiago y de provincia por algún transeúnte curioso o admirativo, que me contaba que nos había visto en la tele y que le había gustado nuestra actuación. En ese tiempo era excepcional actuar en la televisión y la farándula no tenía las dimensiones ni la banalidad de hoy. El que aparecía en la pantalla se hacía notar de inmediato y desde ese momento debía andar por la vida con pies de plomo.
Capítulo aparte merece nuestra participación en el "Primer Festival de la Canción del Río Claro", realizado en Talca. Esto lo contaré en otra crónica pues tiene muchos detalles que no quiero dejar en el olvido y ponerlos en éste me parece alargarles indebidamente la lectura. Pero promesa es deuda, así que ya vendrá lo prometido.
Escrito por don Yope
Así comienza "El Payador Perseguido" (estilo de milonga) de Atahualpa Yupanqui. Empiezo así porque lo que quiero expresar aquí es lo que sentí siendo chico, especialmente cuando salía a la cola de mi taita, el compadre Lucho Vicencio y don Miguel Encina a recorrer cerros comiendo en paila común, sopeando el pan en la misma ensalada de tomates, recibiendo el pedazo de asado del mismo cuchillo que los viejos o compartiendo el té de cualquiera de los choqueros, el que estuviera listo. 
En otras canciones encuentro escenas y momentos alegres, como en "Parabienes al Revés" de Violeta Parra. En un par de ocasiones tuve la suerte de asistir a una fiesta típicamente campesina, un matrimonio para mí inolvidable. Los invitados de punta en blanco, las damas "emperifolladas", hasta los cabros chicos peinaditos y con zapatos lustrados. Unos llegaron en un auto, eran como siete personas apretadas como sardinas, otros a pie, uno a caballo y un lote en una carretela, aunque no venía "enflorá", estaba limpiecita, creo que recién pintada. Salió toda la gente de la capilla... Y "al doblar una quebrá se perdió la comitiva" rumbo a la casa de la fiestaza. La celebración duró tres días seguidos con sus noches bien animadas; y no duró más porque nadie fue capaz de seguir comiendo, tomando y durmiendo donde cayera.
Cuando trabajé como profesor en Perquilauquén y cuando participé en los trabajos voluntarios en 1971 y 72 en los alrededores de Yungay, cerca del Laja, vi a varios Luchín, ese que describe Víctor Jara; jugando con una pelota de trapo "...Con el potito embarrado"..."Y el caballo lo miraba"... Yo también lo miraba con compasión e impotencia, pero sobre todo, con cariño.
La Infancia
Es posible de que esté hablando de temas musicales no conocidos de todos, sin embargo insisto en ello porque para mí la poesía y la música tienen un significado muy especial. Existe una obra que cuando la escucho o interpreto ciertas partes, el pecho se me llena de emociones evocadoras, algunas alegres otras tristes, me refiero a "Canto Para Una Semilla", cantata popular con música de Luis Advis y letra extraída de "Décimas", especie de poema autobiográfico de Violeta Parra. En la segunda canción, "La Infancia", enumera cada cosa que va descubriendo en su niñez. Como yo cuando iba creciendo y descubriendo el mundo. En la tercera, "El Amor", revivo la desolación de mis desengaños amorosos. En la penúltima, "La Muerte", revivo los sentimientos de la víspera de mi partida al exilio.
Pero felizmente a veces aún "vuelvo a los diecisiete, después de vivir un siglo" y de lo más profundo de mi alma doy "gracias a la vida que me ha dado tanto".
Paro aquí aunque el tema es casi inagotable.
Si alguien quiere seguir esta onda sería interesante, para saber lo que otros sienten con la música y las canciones.